(c) Wilson Lam


XV


Tú no puedes hablarme. Respiras con dificultad y sonríes porque de todas maneras ya habías olvidado la vida, ya habías entendido que esa forma de alejarte era también

un juego, un impecable asunto

una forma de entrar en la muerte



Cetáceo

a la Constelación del Hemisferio Austral


1.-
La ballena es un astro bajo el agua

se mueve con el tiempo y con las olas
para despistar las estaciones

2.-
Canto en los adentros. Vomita alaridos por el lomo
soporta el hielo para demostrarse
una vieja filiación rotativa

3.-
La ballena libera la angustia
de no verse en el espejo. Es innato el deseo
                                                   de quedarse en silencio



En medio de la noche

a Josefina

miro por la lengua del perro
apagado
y resbalo en sombra reciente

Octavio Armand


te metes en este poema sin permiso
y rompes todos mis relámpagos
los muerdes
y la noche limita mis palabras:

viejos fantasmas hunden los ojos
                               en un reloj perdido

apareces
viertes los labios en el agua que corre
por tus manos
la piel ya no es la nube
el rayo insensato
la metralla:
(no quiero hablar de tumbas)
surgen agobiados los animales prehistóricos
(no quiero nombrar flores)
los dibujos en cuevas
y hombres de olvido perentorio

este poema es la sombra de una muchacha
bajo la lluvia
aturdida
por ríos invisibles que le caminan en el corazón

en medio de la noche

carcomido por los insectos
penetro el aliento de alí babá en la arena:

te metes en este poema
el final es tu risa
                                        lenta como el tiempo

suave como la grama que tienes en el pecho
                                     torre inclinada de pisa
                                     lámparas y ríos


***

Alberto Hernández (Calabozo, 1952). Poeta, narrador, periodista y pedagogo. Tiene un postgrado en literatura latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar y fue fundador de la revista Umbra. Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999). Reside en Maracay, estado Aragua, Venezuela, donde dirige el suplemento cultural Contenido, que circula en el diario El Periodiquito.
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(c) Quentin de Briey

Te llamé en mi insomnio
para que estuvieras
acomodada
en los vacíos que me dejaba el miedo

(no estabas - no venías)

cuando te necesité
solo encontraba agujas

fuiste
el silencio que sucedlia al llanto
la insatisfacción
que mantenía encendido el deseo
y otro silencio

si ahora escuchas que te llamo
solo es algún seco eco
que sigue vibrando algunas tardes





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